La pionera iniciativa de ciencia ciudadana invitó a voluntarios a colaborar en la digitalización de datos de una encuesta internacional

La reciente detección de microplásticos en pingüinos de la Antártica ha dejado en claro que la contaminación de los océanos se ha convertido en un problema que no tiene fronteras. Para enfrentarlo, un factor clave es reconocer qué tipo de basura es la que estamos generando.

Por ello, el programa internacional de ciencia ciudadana, “Científicos de la Basura”, implementado hace 12 años al alero de la Universidad Católica del Norte y liderado desde sus inicios por el Dr. Martin Thiel, ha desarrollado una serie de acciones para concientizar a las nuevas generaciones sobre la importancia del cuidado medioambiental, expandiendo su metodología de trabajo mediante talleres y una red de colaboradores presentes en Chile y el extranjero.

Este apoyo internacional ha sido clave para implementar exitosamente la Primera Investigación Colaborativa: la “Encuesta ReCiBa 2019“, aplicada en los países latinoamericanos con costa en el Pacífico y donde se ubican las escuelas que colaboran con el proyecto. Esta encuesta está actualmente en la etapa de digitalización de sus resultados, trabajo al que fueron invitados a colaborar voluntarios e integrantes de la red.

Geraldine Holtmann, Bióloga Marina de la UCN y coordinadora del Proyecto ReCiBa, explicó que la encuesta busca “conocer sobre la percepción, los comportamientos y actitudes que tienen las personas de cada localidad de las escuelas sobre la basura marina y las basuras costeras. Los estudiantes aplicaron encuestas en cada localidad y obtuvimos cerca de mil quinientas (respuestas), desde México hasta Chile”, destacando la motivación de los voluntarios, que permite continuar “con el espíritu de la ciencia ciudadana”.

Para Diamela De Veer, integrante del equipo de investigación de la Red de Científicos de la Basura, ReCiBa, la actividad se enmarca en la visión que tiene el proyecto. ”El primer y principal objetivo es llevar la educación científica a estos estudiantes, que de alguna manera se familiaricen con el método científico, entiendan y aprendan cómo formular preguntas científicas, cómo se desarrolla una investigación y que se sientan parte completamente de esta investigación internacional, ese es el primer objetivo. El segundo objetivo es que en este proceso ellos mejoren o adquieran una mejor conciencia medioambiental sobre el problema de las basuras marinas y, por último, el tercer objetivo sería que fueran capaces de proponer soluciones y formar parte de esa solución que va a reducir la basura marina en sus comunidades”, aseguró.

Concientizar a la ciudadanía y generar cambios

Entre los voluntarios que colaboraron en el proceso de digitalizar de los datos de la encuesta se contó a Diego Jiménez, estudiante de quinto año de Ingeniería Civil Industrial en la UCN. “Son importantes los datos que se pueden sacar y mostrar, que la gente se concientice sobre los residuos que hay en el mar. La expectativa que tengo es que puedan lograr su propósito, que puedan implementar las soluciones que se puedan generar, que la gente sepa (el peligro que enfrentamos) y poder difundir esto a quienes no tiene mucha conciencia sobre el tema, o no están ni ahí”, afirmó.

La jornada colaborativa permitió revisar 818 encuestas, de un total de 1500, lo que fue valorado por Martin Thiel, académico, investigador de la UCN y Director General del proyecto, quien fue categórico al señalar que este instrumento de medición “también nos ayuda a tomar decisiones”. En este sentido, uno de los ejemplos que recordó, fue la eliminación de las bolsas plásticas en supermercados, iniciativa motivada por la alta cifra de personas que estaban dispuestas a hacer este cambio (9 de cada 10 según la Encuesta Nacional de Medio Ambiente 2018).

“Nosotros podemos decirles ya, hoy día, algunas cosas a los políticos, pero en el momento que podemos respaldarlos con datos estamos mucho mejor, porque nos van a escuchar con mucha más disposición. Aquí estamos hablando de una encuesta que tiene mil quinientos participantes, de personas de todos los países de América Latina que bordean el Océano Pacifico y que, entre ellos, son muy similares, en cultura y economía. Obviamente hay diferencias, pero también hay muchas similitudes”, aseguró el científico.

Diamela DeeVeer (quien también está desarrollando su Doctorado de la mano de esta iniciativa ciudadana), agregó que esperan tener conclusiones y planes de acción en diciembre del próximo año. “Representantes de los estudiantes de todos los países se van a reunir aquí, en Coquimbo, en un gran congreso internacional, el cual ya estamos preparando, viendo cómo va a ser, y en el cual se van a hacer propuestas concretas para reducir el problema en la diferentes comunidades”, destacó.

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