Para lograr el objetivo de declararlo santuario católico se deben realizar diversas acciones como las fiestas religiosas y otras peregrinaciones.

Con una misa en honor al devoto laico del movimiento Apostólico de Schoenstatt Mario Hiriart, quien va camino a la beatificación, la iglesia Inmaculada Concepción de El Tambo realizó una nueva acción tendiente a convertirse en el primer santuario católico del Valle de Elqui.

La idea de declararlo el “Santuario de la Purísima del Valle del Elqui” nace de la iniciativa del sacerdote José Luis Flores, quien considera que por la historia de la localidad y de la primera manifestación católica en el Elqui, la iglesia de El Tambo debiese transformarse en el primer Santuario del Valle. “Nosotros estamos empeñados en declarar este lugar santuario, porque fue la primera estación católica cristiana del valle, y aquí nació la religiosidad, la devoción y esta forma de expresión de la gente, de los fieles, se ha replicado por todo el valle, uno va a cada pueblito y se va a encontrar su fiesta religiosa, su baile patronal, entonces esto partió aquí, queremos decir que este lugar sea declarado santo, en este lugar Dios se manifestó, que este lugar en la expresión de la gente se ha manifestado con su ternura, con su amor, con distintas expresiones”, señala el padre Flores.

La historia data de hace más de cinco siglos. El sector era conocido como el Pueblo de Elque, a los pies del cerro Cotoc, el que en la actualidad se conoce como El Tambo, lugar en donde compartían los indios churrumatas y diaguitas.

Es en este lugar donde se edifica la primera iglesia del Valle de Elqui donde se adoctrinaron a indios por parte de los españoles. Lugar que ha sufrido los golpes de la naturaleza con terremotos que la destruyeron, sumado al devastador incendio que consumió el templo en 2004 dejándolo solo en ruinas, sin embargo, gracias a los fieles, se pudo reconstruir 3 años después.

El padre José Luis Flores manifiesta que para lograr el objetivo de declararlo santuario católico se deben realizar diversas acciones como las fiestas religiosas y otras peregrinaciones. “Una de las grandes cosas que tenemos que esforzarnos para que sea declarado santo este lugar son las peregrinaciones, venir una y otra vez a este lugar, y tenemos tres grandes manifestaciones espontáneas que han surgido, una que es la gran fiesta patronal, que es el tercer domingo de febrero, y el tercer domingo de octubre la fiesta grande y chica, y esta tercera peregrinación que se hace por bastantes años, porque aquí en este lugar el hermano laico Mario Hiriart se inspiró en el paisaje, en la naturaleza, en lo hermoso que es el valle y hoy está en el camino de la santidad que se consagró a los hermanos marianos y dijo algo muy importante, que su vida la ofrecía como un cáliz, así como María, una historia de su vida, una ofrenda viva para toda la iglesia, entonces hoy estamos en el tiempo laical y Mario Hiriart será un ejemplo para nosotros”, remarcó el sacerdote.

Sebastián Tapia, administrador ejecutivo del Santuario de la purísima del Valle del Elqui, agrega que el espacio santo busca acoger todo tipo de actividades de la comunidad, “se tiene planteado realizar eventos no solo para católicos, sino para las diversas culturas, además esperamos que año a año vaya creciendo la fiesta patronal que este año reunió a más de mil peregrinos en el pueblo”.

Respecto al Movimiento de Schoenstatt se cuenta entre los más antiguos de los «movimientos y nuevas comunidades» de la Iglesia Católica. Fue fundado por el Padre José Kentenich (1885 – 1968). Su nombre deriva del lugar donde surgió: Schoenstatt, un barrio del pueblo de Vallendar, próximo a Coblenza, Alemania. La fundación tuvo lugar el 18 de octubre de 1914, en el «Santuario original», una modesta capilla consagrada a la Virgen. Schoenstatt interpreta esa fundación como una «Alianza de Amor» según el modelo bíblico de la Alianza de Dios con los hombres.

Mario Hiriart nació en Santiago en 1931, a los 17 años conoció el movimiento apostólico de Schoenstatt y se comprometió a encontrar el camino para que sus ideales se plasmaran en vida. Allí maduró su amor por la Virgen y por Jesús, consagrándose en los hermanos de María. En 1964 a los 33 años falleció de cáncer.

Guillermo Plaza junto a su esposa Cinthya Hernández son jefes de la rama de familia del movimiento Schoenstatt de La Serena y Coquimbo, quien valora que sea en esta iglesia la misa en honor a Mario Hiriart un lugar que él disfrutó y que destacó en su corta vida. “Para nosotros los schoenstattianos es un orgullo que para Mario la belleza del Valle de Elqui, el venía a un fundo que estaba en este mismo lugar en El Tambo de sus vacaciones de niño, y él en la historia de los libros de su vida cuenta que en los cielos de El Tambo, y en la belleza de este lugar descubrió a Dios. Él fue un laico que se consagró a la Virgen y a Dios como hermano de María, el movimiento que él pertenece que es una rama de Schoenstatt y nosotros estamos felices porque somos de esta zona”.

Por su parte el alcalde de Vicuña, Rafael Vera, presente en esta eucaristía, indicó que lo importante es compartir con todas las expresiones culturales y religiosas. “Muy contento por el esfuerzo que se está haciendo, esta iglesia es del 1500 y fracción, esta capilla marca la historia del Valle de Elqui y por lo mismo hoy día se está planteando que sea un santuario de la fe católica, sectores que se fortalecen con la fe, pero también con el desarrollo del turismo, que son temas que en este caso están vinculados”.

La idea es que la iglesia Inmaculada Concepción de El Tambo sea un lugar de encuentro, cultural y ecuménico, donde se espera generar un espacio para diversas culturas y extranjeros con apoyo a inmigrantes, un parque, una casa de retiro, la renovación de la casa patronal y hacer un museo entre otras ideas.

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