Cada año las evaluaciones de diversos organismos nacionales e internacionales a la prueba de selección universitaria (PSU) son lapidarias. Un instrumento que tiene un evidente sesgo de clase al favorecer a establecimientos pagados por sobre los municipales, diferencias notables entre puntajes de colegios científico-humanistas y técnicos, además de puntajes nacionales que corresponden en su mayoría a varones, en síntesis, una cruda radiografía a la realidad nacional.

El proceso de selección 2019 fue el corolario de todas estas observaciones. Según cifras ofrecidas por el DEMRE, el 73% de los puntajes nacionales se concentra en colegios particulares, frente al 10,5% que corresponden a establecimientos públicos. No es de extrañar que el grueso de ellos provenga de la región metropolitana (cerca del 60%) y de regiones céntricas como O’Higgins y Valparaíso. Respecto a la brecha de género se evidencia que, del total de estos puntajes, sólo el 21% lo obtienen mujeres.

Mientras las soluciones administrativas se basan en generar nuevos algoritmos que aseguren el acceso a los grupos históricamente postergados, vía rankings que discriminan positivamente a estudiantes, programas de acompañamiento a talentos sobresalientes de colegios con alto índice de vulnerabilidad y calibraciones al instrumento para dar cabida a la diversidad de complejas realidades educativas, las generaciones de estudiantes que egresan de la educación media siguen enfrentándose a un panorama realmente injusto pues, el acceso a la universidad, pareciera estar aún condicionado a su lugar de origen. 

Surge entonces la necesidad de otorgar una pequeña ayuda para nivelar las oportunidades de jóvenes que viven y estudian en poblaciones, en aquellos liceos en donde no eligieron estudiar, pues fue el capital económico de sus familias quien lo hizo. En su segundo año de trayectoria en la localidad de Tierras Blancas, Coquimbo, el preuniversitario social Eloísa Díaz emerge como una alternativa para aquellos estudiantes que ven truncado su derecho a educación por su trayectoria de vida, con algunas carencias y evidente falta de oportunidades para cumplir sus metas. Un espacio de educación popular, gratuita y de articulación en red con diversos actores sociales del territorio que asegura no solo la formación academicista pesquisada en la PSU, sino que también desarrolla aptitudes, habilidades intra e interpersonales y diversas actividades pensadas en el constante diálogo entre la juventud de Tierras Blancas y la comunidad que habita a diario.

Eloísa Díaz fue la primera mujer en ingresar a la universidad en latinoamérica. Esperamos que la nueva generación de estudiantes de nuestro preuniversitario social sean como ella, los primeros en entrar a la educación superior de sus familias, barrios y comunidades.

Juan Tirado Barrera

Profesor de Estado

Co-cordinador Preuniversitario Social Eloísa Díaz

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí