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Cine Centenario; Zona de Sacrificio Cultural

En este inmueble nacieron amores, familias, separaciones, conflictos, reconciliaciones, esperanzas, afectos y despedidas. O sea, más que un bien de consumo, el cine era toda una experiencia, que implica el arraigo con nuestra ciudad.

Para los que nacimos en La Serena vivimos la ciudad de una manera diferente, y vemos con mucha tristeza que algunas costumbres y lugares están desapareciendo con el tiempo. Como que alguien cogiera una goma de borrar y quisiera desaparecer todos aquellos sitios con historia y significado.

Así, y casi de forma desapercibida, la modernidad fue dando paso a un gran menoscabo de bellos edificios y espacios que nunca se recuperaron. El Teatro Nacional, por citar un ejemplo, una obra arquitectónica clásica, inaugurada en 1910, fue demolida para dar paso a un estacionamiento de grandes dimensiones, y así suma y sigue.

Y aunque estas situaciones nos puedan parecer descabelladas, y fuera de lugar, la cuestión es que no hay un plan de acción, proyecto, planificación o algo similar para recuperar el centro o casco histórico de La Serena.

Casas en pésimas condiciones, las que fueron agravadas con el terremoto de 2019, incendios misteriosos, y falta de ánimo de las autoridades por hacer algo concreto, nos tiene en plena destrucción patrimonial. Un ejemplo claro, a mi parecer, es la Casa Piñera y el Café El Patio. Después del incendio nunca más hubo el interés de recuperarlo y todos se llenan de excusas.

TEATRO CENTENARIO

Mi madre nació en La Serena. Ella vivía en calle Brasil con sus cuatro hermanos y mis abuelos. Eran vecinos de Jorge Peña Hen, y él les tocaba el violín todas las tardes con el fin de entretener a los “niños revoltosos”.

En esa época, mi abuelo era dueño de la Zapatería Rodillo, vecina del Gato Negro, en calle Balmaceda. Lamentablemente todo eso se perdió, y no queda más que un par de fotografías, ya que todo nuestro archivo familiar se quemó en el incendio de la casa de mis abuelos en la navidad de 1981.

Como parte de todas esas vivencias, uno de los pocos lugares de esparcimiento era el Teatro Centenario, que se ubica en la esquina de Cordovez con Los Carreras, al frente de la plaza de Armas y la Catedral.

En este tiempo, el inmueble era usado como Cine, y era el único lugar en el cual se exhibían películas. Como no olvidar las funciones rotativas, en la cual los adolescentes, con una sola entrada en la mano, estaban todo el día en el lugar.

Allí también nacieron amores, familias, separaciones, conflictos, reconciliaciones, esperanzas, afectos y despedidas. Todo ese ambiente, fue guardando las profundas vivencias de cada uno de sus espectadores. O sea, más que un bien de consumo como sucede con las salas ahora, el Cine Centenario era toda una experiencia, que implica el arraigo con nuestra ciudad.

Mis padres iban a escondidas a juntarse en el cine, porque mi abuelo no los dejaba pololear. También había personas que ahorraban dinero toda la semana limpiando zapatos, o haciendo cualquier otra cosa para concurrir el domingo a la exhibición del último estreno.

Cuando nosotros éramos niños, mi papá nos llevó también a replicar esta tradición serenense. Y como no olvidar cuando llegó la novedad del Cine 3D y nos entregaron lentes de celofán en la entrada.

Así era la vida, sencilla y feliz, sin tanto consumo y atareo.

Después que los malls comenzaron a invadirnos, con un cine de mejor calidad, el Centenario decidió cerrar sus puertas. Muchos nos preguntamos qué pasaría con ese edificio que es parte del colectivo serenense.

La historia a continuación es más o menos conocida. Posteriormente el inmueble fue ocupado como un centro cultural, y después albergó un café y funciones de cine arte, de Mira Doc principalmente. A los dueños no les gustó como se estaba desarrollando la mantención del edificio y decidió licitarlo nuevamente.

Y allí está, desde el 2018, abandonado y lleno de preguntas de los transeúntes y vecinos que no saben qué pasará con este espacio. Lo último que se supo, es que muy a pesar de declaraciones anteriores, el Teatro fue arrendado a una sociedad inmobiliaria que lo transformaría en un centro comercial.

Alertados por la situación, una serie de agrupaciones afines al arte y conservación patrimonial se unieron y formaron el movimiento Teatro Centenario Nuestro Legado, quienes han materializado una serie de acciones pacífica con el propósito de concientizar a la ciudadanía y autoridades.

Lamentablemente, una vez más, La Serena perderá la oportunidad de contar con un espacio para la cultura y las artes. Pero, además, de conservar un inmueble lleno de hermosos recuerdos para la gente de La Serena.

En este sentido, las autoridades deben hacer algo concreto al respecto, ya que el Teatro Regional es solamente es un sueño que a lo mejor nunca se concreta. El Cine Centenario es uno de los pocos lugares que todavía puede entregar mucho a la comunidad. No lo perdamos, y no dejemos que se transforme en una ZONA DE SACRIFICIO CULTURAL.

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