Cientos de personas se acercaron a escuchar al Premio Nacional de Humanidades, quien entregó su opinión sobre la crisis, recalcó la importancia de defender la democracia y respondió las consultas de los presentes.

Una de las actividades reflexivas con mayor afluencia en la Universidad Católica del Norte (UCN) sede Coquimbo tuvo lugar este jueves 21 cuando el reconocido abogado y columnista Agustín Squella presidió el conversatorio “Crisis Social en Chile y desafío de la nueva Constitución”, en el que abordó la necesidad de preservar la democracia y la oportunidad que tiene el país al redactar desde cero la Carta Magna.

La jornada, organizada por la Escuela de Derecho, sirvió para abordar la coyuntura actual desde las falencias que a juicio de Squella existen en la política chilena, y el por qué se debe defender la democracia representativa, participa y deliberativa como sistema político.

“(…) La democracia chilena no tiene el mejor ranking en los índices mundiales. TheEconomist en el 2017 publicó un listado de las democracias plenas o en forma, que son una minoría, y de las democracias defectuosas, donde está Chile. Aunque esa realidad hay que asumirla de manera autocrítica, no se trata de cambiar el modelo, más bien esmerémonos todos para empujar nuestra democracia a la categoría de plena y la ocasión constitucional que se va a dar en Chile tiene el valor de favorecer esa transición”, explicó.

En este contexto, Squella recalcó que las posibilidades de conseguir esto mientras siga vigente la Constitución de 1980, aun con sus más de 200 reformas, las posibilidades son menores “que las que vamos a tener cuando adoptemos por primera vez una Constitución democrática desde su origen y contenido”.

¿Por qué defender la democracia?

El abogado chileno señaló que si bien no corren buenos tiempos para la democracia, la respuesta no está en acabar de una vez por todas con ella, ya que no sabemos que otra forma de Gobierno la puede reemplazar.

Recordó que la democracia es representativa, participativa, -aunque en los últimos años esa participación va a la baja-, y deliberativa, debido a que los ciudadanos piensan antes de elegir a sus gobernantes.

Por otra parte, Squella considera importante que el voto sea obligatorio, así la medida no sea muy popular.

“Vivir en sociedad concede derechos pero también impone algunos deberes y nadie quiere hablar de ellos. Los principales deberes ciudadanos en una sociedad son no agredirse los unos a los otros, respetar las normas del derecho, pagar los impuestos, -aunque sabemos que algunos se resisten-, y votar”,

Por último, destacó que en el último mes se estén organizando grupos de conversación para hablar de la nueva Constitución, tendencia que espera sea permanente en el tiempo.

“Ojalá esto se expanda y que personas que piensan de manera distinta pueden debatir sobre estos asuntos. La democracia no nos obliga a ponernos de acuerdo, pero sí posibilita los acuerdos, aunque lo atrevido de la democracia está en que, si no hay acuerdo, se impone la regla de la mayoría. Pero siempre será preferible contar cabezas que cortarlas”, sostuvo.

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