Un cacerola y algo para golpearla fueron las únicas “armas” que necesitaron miles de personas que la noche de este domingo volvieron a manifestar su descontento.

Música, bailes, conversación y buen ánimo rodeó el gran cacerolazo vivido la noche de este domingo, que unió a miles de ciudadanos de las quince comunas de la región de Coquimbo.

“Desde hace dos años que estamos recibiendo azotes del gobierno, ya que solo está trabajando para los grandes empresarios y las transnacionales. Y a nosotros como pueblo nos dan nada más que las migajas en todo sentido, como en las pensiones de los jubilados y en los sueldos de los trabajadores, por ejemplo”, indicó Orlando Romero, uno de los chilenos que ha participado de estas manifestaciones pacíficas.

Y es que estos vecinos lograron opacar por instantes las jornadas de disturbios ocasionadas por vándalos que aprovechan estas instancias para delinquir y vuelven a ajustar el foco en en temas relevantes para millones de chilenos que siguen este movimiento social.

“El pueblo al fin creo que despierta y toma conciencia a todo lo que está pasando, a nuestra realidad social. Estas manifestaciones son una gran instancia para que el pueblo se una y pueda exigir sus derechos. Esperemos que este despertar sea cada vez más masivo”, comentó Nicolás Sierra, otro manifestante local.

Con esto dejaron en claro que la peticiones y la movilización se mantendrán hasta que el Gobierno de una respuesta que no centre su base en la violencia, sino en la conversación y proyectos para mejorar la calidad de vida de los chilenos.

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