Especialistas aseguran que gran parte de la población mayor ve como normal padecer dolor crónico y lo atribuye a los llamados “achaques de la vejez”. Se estima que un 30% de los pacientes que sufre esta patología presenta un nivel de discapacidad.

En el marco del Día Mundial contra el Dolor, la fisiatra de la Universidad de Chile y actual directora de la Asociación Chilena para el estudio del Dolor y los Cuidados Paliativos (Ached), María Lorena Oyanadel, explica que el dolor “es una respuesta a un estímulo nocivo sobre el organismo. Cuando este se prolonga por más de 3 meses, se considera crónico y deja de cumplir un propósito útil”. Por lo mismo, agrega, “debe ser tratado como una patología en sí misma”.

Según un estudio realizado en 2014 por la Ached, un 32% de la población a nivel nacional presenta dolor crónico. Esta cifra aumenta considerablemente en las personas entre los 50 y 64 años, alcanzando el 45%. Mientras que en adultos mayores de 65 años, el 17% asegura sufrir esta condición.

QUE DUELA NO ES NORMAL

Para muchos, formar parte del grupo de los adultos mayores es sinónimo de los llamados “achaques” propios de la vejez. Sin embargo, los especialistas advierten que sufrir un dolor de forma prolongada no es normal y es una condición que debe ser tratada.

El doctor Gerardo Fasce, presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, sostiene que muchas veces estos pacientes no son diagnosticados ni tratados a tiempo, debido a que el dolor crónico no es visto como una enfermedad mortal. “En general, los profesionales de la salud se centran en pensar en condiciones que afecten la sobrevida de la persona de manera directa. Entonces, otras condiciones que no se asocien a una mayor mortalidad de maner evidente, muchas veces no son consideradas y eso pasa con el dolor”, explica.

“Las mismas personas consideran el dolor como algo propio de su envejecimiento o parte de la vida. También a veces cuesta cambiarles la perspectiva, transmitirles que eso no es normal y que es algo que tiene que ser enfrentado”, precisa.

En este punto coincide la doctora Oyanadel y pone énfasis en la “necesidad de que las personas consulten a tiempo cuando se ven expuestas a situaciones de dolor, por un periodo prolongado, para evitar que esta condición se cronifique”.

“El dolor crónico genera una muy mala calidad de vida y eso va determinando una serie de otros desenlaces que van haciendo que la situación de salud de una persona, y quienes están alrededor de ella, también se vea afectada”, dice Fasce.

LA ARTROSIS, EL MAL MÁS COMÚN

Sobre las causas del dolor crónico en adultos mayores, el doctor Gerardo Fasce sostiene que hay patologías que son más comunes en este grupo. “La artrosis es probablemente una de las más frecuente y relevante en la población mayor. El 80% de las personas mayores de 80 años tienen artrosis, entonces es un tema muy habitual”, comenta.

Por su parte, la fisiatra María Lorena Oyanadel explica que existe una directa relación entre dolor crónico y patologías osteomusculares. “Es muy común observar en esta población problemas a la columna, a la rodilla, en la cadera y a nivel cervical, entre otros”, afirma.

“Y hay un tremendo grupo de personas que no logran transmitir que tienen dolor, que son las personas con enfermedades cognitivas, como las demencias, que pueden tener dificultades para el diagnóstico, porque no lo verbalizan o no lo manifiestan”, añade el doctor Fasce.

Según datos de la ACHED, el dolor crónico genera más discapacidad que la suma de las discapacidades originadas por enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares, cáncer y SIDA. “En el grupo de las personas mayores, se estima que cerca de un 30% presenta discapacidad producto del dolor crónico”, indica el especialista.

A juicio del presidente de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, este punto preocupa en gran medida a los más adultos. “A las personas mayores lo que les preocupa, más que la muerte, es perder independencia. Y el dolor, les preocupa incluso antes de perder independencia. Entonces las repercusiones para estas personas son emocionales, físicas y funcionales, ya que se ven limitados para poder hacer las cosas que los hace sentir útiles o vigentes”.

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