Así de categórico es el informe elaborado por la Gerencia de Asuntos Públicos de la Cámara Chilena de la Construcción, respecto a los efectos que tendría en el sector y en la economía general, la iniciativa legal que se discute en el Congreso y que en la práctica reduciría la jornada laboral a 35 horas semanales.

Desde el gremio indicaron que estas estimaciones no son buenas noticias para el futuro de la industria de la construcción ni para la economía nacional. Y es que, el proyecto de ley que rebaja la jornada ordinaria de 45 a 40 horas semanales, también elimina del texto la palabra “efectivamente”, con lo que dentro de la jornada ordinaria quedaría el tiempo en que el trabajador se encuentra a disposición del empleador sin realizar labores por causas que no le sean imputables (jornada pasiva), como tiempos de espera, cambio de vestuario, incluso traslados, pudiéndose extender al horario de colación.

Por lo anterior, y para efectos de estas estimaciones, se considera que la jornada de trabajo se reduciría en la práctica a 35 horas semanales, al restarse a las 40 horas semanales cinco horas solo para colación. Cabe preguntarse entonces, ¿qué primeros efectos tendría esta iniciativa legal de aprobarse? La gerencia de Asuntos Públicos de la CChC, tras realizar un exhaustivo estudio, es categórica en señalar que el impacto se verá en los costos de construcción y en algunos de sus efectos asociados.

MAYORES COSTOS

Por efecto de la reducción de la jornada laboral de 45 a 35 horas semanales se generará un aumento del costo de la mano de obra en la economía en general de 20%. Este incremento del costo laboral, considerando la actual dotación de trabajadores de la construcción, significará un mayor costo para la construcción de US$ 4.514 millones al año ($ 3.076.563 millones), lo que equivale al 12% de la inversión anual en construcción, aseguran desde la CChC.

En lo que se refiere al costo de proyectos con financiamiento público (de infraestructura y proyectos de vivienda), este aumentará por efecto de la reducción de la jornada laboral en US$ 1.444 millones al año ($ 984.500 millones). Este mayor costo anual de las obras con financiamiento público equivale, por ejemplo, al costo de construcción de 4 hospitales Sótero del Río (de alta complejidad), 2 aeropuertos de Santiago o 22.000 viviendas sociales.

En lo referido al costo de proyectos con financiamiento privado, este aumentará por efecto de la reducción de la jornada laboral en US$ 3.070 millones al año ($ 2.092.063 millones).

Por otra parte, desde el gremio indicaron que la disminución de la jornada laboral en los términos indicados también impactará en los costos de construcción de las viviendas. Considerando que el costo de mano de obra corresponde al 27% del costo total de construcción de viviendas, la iniciativa que se discute en el Congreso significará un incremento del costo de construcción de una vivienda de 5,4%.

Y dado el escenario que predomina en el mercado de la vivienda, en que existe una alta demanda por viviendas y crecientes restricciones a la oferta, es altamente probable que el mayor costo de construcción de las viviendas derivado de la reducción de la jornada laboral se traduzca en un aumento en el precio de estas.

“Evidentemente nos preocupan los resultados de este estudio el que se anticipa a los efectos negativos de un proyecto de ley que se ha centrado en una discusión, sin mayores antecedentes. La CChC siempre ha estado dispuesto a contribuir con propuestas e iniciativas que tienden a una mejor calidad de vida de las personas y al desarrollo y crecimiento del sector, de manera que aquí nos encontramos con un escenario complejo, devastador para nuestra industria y muy pesimista para el bolsillo de todos los chilenos. Como gremio insistimos que nuestro país no está en condiciones de aprobar este tipo de mociones”, señala el presidente de la CChC La Serena, Eduardo Soto Silva.

OTROS IMPACTOS

Cabe agregar que todos los impactos mencionados solo consideran el aumento de los costos laborales producto de la disminución de la jornada laboral, por lo que estas proyecciones deberán ser ajustadas en la medida en que se apruebe otras iniciativas que también impactarán los costos labores, como la reforma previsional y el proyecto de sala cuna universal.

Asimismo, es importante señalar que, desde el punto de vista de las remuneraciones de los trabajadores, estas se tenderán a ajustar con mayor rapidez en aquellas industrias en que existe una mayor rotación de la fuerza laboral, fenómeno que, en el caso de la construcción, se explica por el tiempo acotado que duran los proyectos.

Otro efecto previsible en el mediano y largo plazo sería una aceleración en la incorporación de tecnología a los procesos, lo que debiera ir generando un ajuste de dotaciones y un cambio en el perfil de competencias de los trabajadores de la construcción.

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