Al momento de elegir los alimentos estos tienen mucha información que nos hace dudar cuál es más saludable por sobre el otro, además hoy en día tienen descriptores nutricionales que deben ayudarnos a que esta tarea sea más fácil y este año comenzó la tercera fase donde los límites son más exigentes.

El etiquetado nutricional es una manera de que los consumidores obtengan información sobre los alimentos que quieren comprar. Constituye el principal medio de comunicación entre los productores y vendedores de alimentos por una parte y por otra, sus compradores y consumidores.

La etiqueta o rótulo nutricional entrega información útil y relevante sobre el alimento que se está consumiendo o comprando tales como nombre del producto, listado de ingrediente, grado alcohólico (si corresponde), contenido neto, fecha de caducidad, condiciones de utilización y conservación, nombre y domicilio del fabricante, lote de fabricación, lugar de origen o procedencia.

La etiqueta nutricional es un componente fundamental que puede estar visible en el envase y/o adherida al producto mismo (colgante o adhesiva), cuyas características están definidas por la legislación del país donde será comercializado el producto. En nuestro país la regulación está regido por el Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA).

Si bien los alimentos envasados ya contaban con etiquetas que indicaban su composición nutricional, éstas eran entendidas por poca población ya que tenían que detenerse a leer mientras compraban, por lo que comprenderlas y evaluarlas era complejo. Los sellos de advertencia “ALTO EN” son parte de la ley 20.606 que comenzó a regir desde su primera fase en nuestro país desde junio 2016 y nos permite distinguir con sólo una mirada aquellos alimentos menos saludables y preferir los alimentos sin sellos o con menos sellos de advertencia.

La presencia de uno o más sellos de advertencia en un producto nos indica que éste presenta niveles superiores a los límites establecidos por el Ministerio de Salud, en relación a sodio, azúcares, grasas saturadas o calorías, los que se asocian a la obesidad y otras enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, infartos, y algunos cánceres.

Los límites de la tercera y última fase que comenzó a regir el día jueves 27 de junio de 2019 son para alimentos sólidos 275 kcal, 400 mg sodio, 10 g azucar, 4 g grasas saturadas; y para alimentos líquidos 70 kcal, 100 mg sodio, 5 g azúcar, 3 g grasas saturadas.

El objetivo de establecer estos límites es asegurar el acceso a información clara y visible respecto de la composición de los alimentos, facilitando de esta forma que podamos realizar decisiones de compra más saludables. Por lo tanto, los sellos de advertencia no nos prohíben consumir los alimentos que los presentan, pero nos invitan a hacer cambios graduales en nuestra alimentación, prefiriendo aquellos alimentos sin sellos o con menos sellos.

Los límites fueron definidos por el MINSAL a partir de evidencia científica acerca del efecto que tiene el consumo excesivo de azúcares, grasas saturadas, sodio y calorías para la salud, y teniendo como referencia el contenido de estos nutrientes que tienen los alimentos naturalmente. A su vez, si un alimento supera los límites, no puede hacer publicidad dirigida a niños,y no se puede vender al interior de los establecimientos educacionales.

Es por esto, que los consejos son:

  • Aumentar el consumo de alimentos frescos, naturales y preparaciones caseras.
  • Disminuir el consumo de alimentos altos en calorías, azúcares, grasas saturadas y sodio.
  • Mirar y comparar el nuevo etiquetado de los alimentos para realizar una compra informada.
  • Preferir alimentos con menos sellos de advertencia, son más saludables y sin sellos es mejor.

Francisca Torrealba Silva
Interna de Nutrición y Dietética UCN

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