Se acaban las vacaciones y los estudiantes deben volver a la realidad de las clases, lo que genera muchas veces estrés, fatiga mental, cansancio y otros, por lo que la profesional hace sugerencias de cómo vivir el proceso de la mejor manera posible.

Esta semana la mayoría de los establecimientos educacionales deja atrás las idílicas vacaciones de invierno y retoma las clases de forma rutinaria, la que tanto a padres como niñas y niños les cuesta adoptar.

De esta manera, aparecen los llantos por no querer ir a clases o algunos dolores de estómago por deber enfrentar la segunda parte del año, y que si bien muchos ven esto como signos de exageración o simples “pataletas” por parte de los más pequeños, en realidad no es así, ya que el regreso a la rutina representa un estrés real al deber retomar obligaciones que dejamos en “pausa” por dos semanas.

De acuerdo a esto, la psicóloga con magíster en psicología educacional © y parte del equipo de NutraSalud, María de los Ángeles Bonilla, señala que “si bien pueden aparecer signos como agotamiento, fatiga mental, cansancio, estrés u otros similares, si estos se vuelven muy intensos o se prolongan por varias semanas, es sugerible acudir a algún profesional que pueda acompañar en este proceso para que se lleve a cabo de la mejor manera”.

Pero por lo mismo, la profesional también quiso entregar algunas herramientas que han servido con padres, madres y cuidadores en general de los estudiantes que retoman sus clases, apuntando al restablecimiento del equilibrio que los niños y niñas necesitan.

La primera recomendación que entrega Bonilla es retomar las horas de sueño. Según la psicóloga, “las horas de sueño que duerme un niño resulta fundamental para que su cerebro adquiera de forma óptima la mayor cantidad de aprendizajes posibles y tenga la energía suficiente para hacerlo”. Por lo mismo, agrega, “no está de más recordar que los estudios sugieren entre 10 y 13 horas de sueño para infantes de 3 a 5 años; nueve a 11 horas de sueño en los niños de entre 6 y 13 años; 8 a 10 horas para los adolescentes de entre 14 y 17; y un sueño de siete a nueve horas para jóvenes de 18 a 25 años”.

Como una recomendación no menor, la profesional indica que se debe poner mucha atención, dado que si un niño de 5 años debe levantarse a las 7 de la mañana, no basta con acostarlo 10 horas antes, “sino que debemos asegurarnos de que realmente duerma esas 10 horas”.

Como ejemplo, Bonilla señala que “para este caso se sugiere que a las 21 horas ya esté dormido, pero para ello, es conveniente que tenga 1 hora de preparación del sueño; es decir, empezar una rutina de sueño a eso de las 20 horas”.

Sobre la rutina de sueño, la profesional de la salud sostiene que consiste en ponerles pijama, lavarles los dientes, bañarlos si está dentro de su rutina, “y lo más importante, a esa hora se apagará cualquier aparato electrónico, sea televisión, celular, Tablet, u otros, los que puedan continuar estimulando el cerebro de los niños”. En cambio, dependiendo de la edad, agrega, “se les puede leer un cuento, contar una historia, pintar o hacer alguna actividad que disponga al descanso, y así de este modo, aseguramos una buena preparación y por ende un buen dormir”.

Como segunda recomendación, la psicóloga dice que es importante “no sacar las cosas que hacíamos en las vacaciones y es mejor cambiarlas de lugar”. Esto, porque muchas veces los estudiantes se frustran porque sienten que con las vacaciones pierden toda la diversión, pero esto no tiene porqué ser así.

“La semana tiene siete días y muchas horas para hacer algo más que estudiar, y es importante recordar que ser estudiante es sólo uno de los roles que cumplen los niños y niñas”, esgrime Bonilla.

De esta forma, según indica la profesional, si durante las vacaciones tenían tardes de cine, cocinaban algo en familia o salían de paseo; habría que mover actividad para algún día del fin de semana, a fin de no perder el espacio, dado que resulta nutritivo para los niños y niñas que están en formación.

Siguiendo con las recomendaciones, Bonilla sostiene que es importante instaurar el juego y las actividades recreativas como parte de la rutina.

“Muchas veces el juego y las actividades recreativas se consideran como parte de las vacaciones o se les aminora el valor que realmente tienen”. Sobre lo mismo, Bonilla dice que “este tipo de actividades promueve la creatividad de los niños, resolución de problemas y otras habilidades fundamentales para el desarrollo integral de los mismos.”

La psicóloga es enfática en decir que “si vamos a empezar un nuevo semestre, hagámoslo con estilo y diversión”.

Por eso, agrega, “resulta muy positivo trabajar con materiales concretos y hacer entre padres e hijos un horario que incluya los siete días de la semana, por lo que sugiero utilizar los colores más llamativos para los niños y pegatinas o dibujos que más les llamen la atención, así como unicornios, animales, dibujos animados, películas y otros”.

Luego de tener la estructura, se debe llenar con las horas de clases, con horas de estudio, con la hora de dormir, con la hora de alistar mochila, ropa para el día siguiente, y también, con al menos una hora de juego o actividad recreativa diaria. “Así, el niño sentirá que sus intereses tendrán un lugar especial a diario”, argumenta.

Otro tip que entrega la profesional para enfrentar mejor la vuelta a clases, es que se incluya una hora de repaso y estudio diario. “Si bien puede que esto no sea muy divertido para ellos, una de las mejores formas de establecer y recuperar hábitos es haciéndolos parte de una rutina”, indica. Para eso, Bonilla sostiene que es importante que “incluyamos una hora, o bloques de 20 minutos considerando la capacidad atencional del niño o niña, para repasar lo que vieron hoy, y estudiar si se debe hacer, lo que ayudará a segmentar y no dejar todo para último momento, lo que aminora la posibilidad de estrés”.

Finalmente, la profesional sostiene que se debe mantener actividades que refuercen la vinculación con la familia. “Si bien es muy común que los padres o cuidadores de los niños y niñas lleguen cansados después de una larga jornada laboral, resulta sumamente importante mantener actividades que faciliten la comunicación fluida y fortalezcan así el vínculo, a fin de que los niños puedan expresar cómo les va en el colegio, cuáles son sus temores, principales amistades, asignaturas difíciles y percepciones en general”, esgrime Bonilla.

Según comenta, “este punto puede no parecer relevante para retomar el semestre, pero recordemos que lo que buscamos es reducir la ansiedad en los niños, y para ello, deben saber que cuentan con un entorno capaz de contenerlos”.

“Hay que recordar que este es un semestre corto, estamos volviendo y ya se viene la semana de septiembre, por lo que este ciclo lo podemos aplicar las veces que sea necesario, y envío mucho ánimo a todos los niños y niñas en este proceso”, puntualiza Bonilla.

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