Cuando se habla de la lactancia materna y sus beneficios es común asociarla sólo a la relación madre-hijo, sin embargo el empoderamiento del rol paterno juega un papel fundamental para lograr el éxito durante el proceso.

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna como alimentación exclusiva hasta el 6to mes de vida del niño o niña y luego de forma complementaria hasta los 2 años o más. No hay mayores restricciones para la utilización de la leche materna como fuente de alimento para los niños y niñas durante la infancia, salvo algunas excepciones de índole médica. La defensa y promoción de la leche materna se debe a sus innumerables beneficios, muchos de estos asociados al proceso exclusivo de amamantamiento.

¿Cuáles son algunos de los beneficios de la lactancia materna?

Para los niños y niñas: Entrega una capacidad inmunológica única, permite un mejor desarrollo psicomotor, cognitivo y académico, reduce la prevalencia de sufrir en el futuro enfermedades tales como el sobrepeso, diabetes mellitus, hipertensión arterial, entre otras

Para las madres: Ayuda a recuperar el peso pregestacional, fortalece el vínculo madre e hijo y además es gratuita.

Para la sociedad: Menor gasto en salud asociado a la entrega de fórmulas artificiales, permitiendo también el desarrollo de una población infantil más sana.

Pero ¿y los padres?

Indudablemente cuando se habla del proceso de lactancia ésta se asocia exclusivamente al rol que cumple la madre y su hijo, lo que en término médico se le conoce como diada. Aunque fisiológicamente la madre está adaptada para lograr el amamantamiento natural, eso no significa que el padre no pueda aportar durante este proceso.

¿Cómo pueden ser los padres un apoyo para la lactancia?

Es importante recordar que amamantar es lo único exclusivo que realiza la madre, por lo que el resto de las situaciones anexas resultan una oportunidad para que el padre tome la iniciativa y sea parte del proceso. Algunas de las formas en que pueden involucrarse son las siguientes:

Ayudar con las tareas del hogar: Cuando el padre aporta con las compras, el orden o la limpieza reduce el estrés de la madre y permite que ella descanse mejor, lo que repercute directamente en la lactancia.

Ayudar más allá de la alimentación: Los hijos (as) también necesitan mantener su higiene, jugar, cambios de pañales, abrazos y consuelo, éste es un buen momento para que el padre se empodere de su rol.

El padre es un apoyo para la madre, no “otro hijo”: Ayudar en actividades cotidianas y entregar palabras de apoyo y protección permite que la madre se sienta cómoda y segura.

Beneficios para los padres durante la lactancia

Aumenta la confianza y satisfacción durante la paternidad, mejora el vínculo amoroso con su pareja ya que pasa a ser su principal soporte, reduce considerablemente los episodios de estrés y los reemplaza por situaciones de disfrute durante la lactancia, consolida la relación padre-hijo.

Fortalecimiento de la crianza compartida

Finalmente, para lograr el éxito familiar de la lactancia materna, no tan sólo es necesario que los padres tomen la iniciativa de ser parte del proceso, sino que también las madres deben darle la oportunidad de hacerlo, a fin de establecer roles compartidos en pro de la lactancia.

  • Por Ana Belén Seura Ríos
  • Interna Nutrición y Dietética UCN

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