Actuar a tiempo puede prevenir las irreversibles consecuencias que provoca la falta de oxígeno en el cerebro ante un accidente e incluso, puede evitar la muerte de un pequeño. Llamar a la Ambulancia al 131 resulta crucial.

Ante una emergencia, cada segundo cuenta y cuando un niño o niña no puede respirar porque sufre la obstrucción de su vía aérea o pierde el conocimiento, hay que actuar rápidamente con simples maniobras que cualquier persona puede ejecutar. Los primeros minutos son vitales para evitar que los pequeños sufran duras secuelas después de una urgencia.

Es por eso, que el equipo de Pediatría del Hospital de La Serena les realizó un práctico taller de Primeros Auxilios Pediátricos a padres, familiares y cuidadores de niños hospitalizados. Se trata de una iniciativa educativa en que aprendieron técnicas de Obstrucción de Vía Aérea por Cuerpo Extraño (OVACE) y maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP).

Pilar Briceño pasó uno de los peores episodios de su vida cuando Eduardo, su pequeño hijo de 4 años, se tragó una moneda. “Yo entré y vi que estaba vomitando, se metía los dedos en la boca para botarla y nada. Yo no sabía qué hacer, en ese momento sólo atiné a apretarle la guatita para ver si podía botarla, pero no resultó así que lo traje a Urgencias”, narró la madre del pequeño que se recuperó luego de someterse a una intervención en que el equipo de salud detectó que el objeto había avanzado desde la tráquea al estómago, por lo que posteriormente fue expulsado de forma natural.

Por su parte, Cinderella Guerrero, madre de otro pequeño hospitalizado, quien afortunadamente jamás ha tenido esta experiencia con su hijo, valoró la iniciativa indicando que “esto es súper importante, teniendo o no hijos, porque así uno sabe qué hacer o cómo ayudar. A mí no me ha pasado nunca, pero ya con esto tengo claro cómo reaccionar y ahora tengo tranquilidad con esta información”,

Frecuentemente, el Servicio de Pediatría del Hospital de La Serena recibe a niños obstruidos por diversos objetos que pueden ser muy peligrosos para su salud e incluso, fatales. Ante estas alarmantes situaciones, Andrea Arqueros, Enfermera Supervisora del Servicio de Pediatría del Hospital de La Serena, indicó que “lo primero es mantener la calma y solicitar ayuda, llamar a la Ambulancia o a algún familiar o vecino. Todos debiéramos conocer estas maniobras y técnicas de reanimación – que son muy simples – porque está comprobado científicamente que salvan vidas y deben realizarse dentro de los primeros 4 minutos porque después de ello, el daño puede ser irreversible, producto de la falta de oxígeno en el cerebro desde el corazón”.

¿En qué consisten las técnicas de OVACE?

Cuando un pequeño no puede respirar o lo hace con dificultad porque un cuerpo extraño obstaculiza el paso del aire hacia sus pulmones y se lleva las manos a la garganta, tose o se agita, usted debe animar a que tosa, retirar manualmente el objeto haciendo un gancho con el dedo de su mano.

“Hay dos tipos de obstrucción de la vía aérea, la parcial y la total. La parcial es cuando yo escucho que mi hijo hace sonidos y veo que entra aire a su cuerpo mediante el movimiento de su tórax. Ahí debo revisar si veo el objeto dentro de tu boca, si es así y siento que puedo agarrarlo con el gancho del dedo, lo retiro y se acabó el problema. En cambio, si yo veo que el objeto se asoma por su garganta, pero no puedo retirarlo con el gancho del dedo o no lo veo y tiene los labios azules o morados, necesito iniciar las maniobras, sin intentar agarrarlo con la mano porque podría introducirlo más, empeorando el cuadro”, explicó Fernanda Cortés, enfermera pediátrica del recinto.

Para ejecutar la denominada “Maniobra de Heimlich” en mayores de 2 años, debe adaptarse a la altura del niño, arrodillándose o bajando su cuerpo y presionar con la mano empuñada con fuerza moderada (sin levantarlo del suelo) hacia arriba, en la zona ubicada bajo el pecho. En los menores de un 1 año, debe posicionar al pequeño boca abajo, con la cabeza abajo del tronco, a lo largo del antebrazo o en su regazo y darle 5 golpes fuertes y rápidos en la espalda con el talón de la mano. Luego, debe presionar rápidamente bajo el pecho 5 veces, usando el dedo del medio y el anular. Si continúa ahogado, debe repetir.

Katherine Iturriaga, enfermera clínica de Pediatría, señaló que “cuando un niño es más grande, debemos posicionarlo en nuestras caderas, empuñar la mano y revisar dónde está su ombligo para poner el puño bien apretado y con la otra mano cubrirlo, para luego apretar fuerte con la técnica hacia arriba, haciendo repeticiones las veces que sea necesario hasta que logre botarlo. Si cae en inconsciencia o presenta una obstrucción severa, ahí ya pasamos a la reanimación cardiopulmonar, que son los primeros auxilios”.

RCP, tus manos pueden salvar vidas:

Una vez detectado un paro cardiorespiratorio, los tres primeros minutos son vitales, ya que, pasado este tiempo, la probabilidad de que el niño/a sufra secuelas es muy alta y la muerte puede ocurrir en sólo 4 o 6 minutos.

La Reanimación Cardiopulmonar es un conjunto de maniobras que se realizan rápidamente cuando la respiración o latidos cardiacos de una persona han cesado, incluye compresiones torácicas que mantienen la sangre circulando en el organismo y ventilaciones de rescate que llenan de oxígeno a los pulmones.

Si un niño no respira, no tiene pulso o no responde a estímulo, la persona a cargo debe llamar inmediatamente a la Ambulancia al 131 e iniciar la reanimación lo antes posible. Si el niño es mayor de 8 años debe arrodillarse poniendo su torso firme y ubicarse a su lado, en una superficie plana y firme, poner una mano sobre la otra entrelazándolas y con los brazos extendidos, comprimir en la zona del esternón o bajo el pecho, sin exagerar el masaje y permitiendo que después de cada compresión, el tórax se expanda.

Posteriormente, debe realizar las ventilaciones inclinando la cabeza, levantando el mentón y realizando la respiración de rescate, cerrando las fosas nasales con los dedos para llevar a cabo la “respiración boca a boca”.

Si la persona es menor de 8 años, se realiza el mismo procedimiento pero sólo con una mano, controlando la fuerza, y si es un recién nacido o lactante, debe hacerlo sólo con su dedo índice y del medio entre las mamas.

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