Los actuales cambios en el currículum educacional responden a lógicas puramente mercantiles. La educación ciudadana, que sólo busca fomentar el voto, olvida que la democracia es más que la acción del ejercicio votante. Adelantar, suprimir o comprimir los contenidos, obviando su armónico desarrollo e interrelación, cómo también desconocer la madurez de las y los estudiantes y su ejercicio a reflexión, nos impide construir las habilidades deseadas en los mismos estándares pedagógicos.

La implementación unilateral de cambios curriculares no son nada nuevo, caracteriza la práctica de las agencias gubernamentales que ejecutan políticas públicas, a espaldas de quienes construyen a diario la sociedad, en este caso el proceso educativo: estudiantes y trabajadores de la educación. Unos años atrás se anunció la eliminación de filosofía, decisión revocada ante la presión ejercida por diversas colectividades de profesores en
ejercicio y en formación.

En estos días, se anuncia la modificación del currículum en 3º y 4º medio, pasando a ser asignaturas electivas educación física e historia y geografía, fusionando también las ciencias naturales en una sola asignatura que integre tanto a Química, Biología y Física, con un enfoque “ciudadanista” que se desconoce en que se materializará. Esta nueva asignatura, donde probablemente no se enseñará que los espacios políticos se dan donde hay colectividad, se ocuparía entonces meramente en lograr que los porcentajes de sufragio aumenten. Por otro lado, dejar las ciencias naturales como una sola asignatura, tal y como se hace ahora en 1º y 2º medio, no hace más que
fatigar a las y los estudiantes y docentes, comprimiendo y simplificando el contenido, haciendo muy difícil el acceso a experiencias prácticas significativas, que despierten un real interés por la producción local del conocimiento científico.

Chile tiene elevados índices de obesidad infantil, líder latinoamericano en sobrepeso juvenil. La reducción de educación física de 4 a 2 horas en segundo ciclo básico no hizo más que acrecentar estas cifras. La opción de dejarla a libre elección no ayuda a fomentar la actividad física y el deporte, claves para una vida saludable. Por otra parte, la no obligatoriedad de historia y ciencias sociales, no sólo concibe una sociedad que desconoce
los procesos por los cuales hemos llegado a construir este país, sino que lo haceprecisamente en los años en donde las y los estudiantes comienzan a desarrollar álgidamente su pensamiento crítico. (remate) De esta forma se quita la valoración por las ciencias sociales, las cuales se han visto amenazadas por un sistema que las oculta o manipula.

Con esto los gobiernos actuales, y en especial este gobierno, han buscando extraer de nuestras salas de clase la reflexión y toda habilidad más allá de las matemáticas y la escritura. Nuestras esperanzas de un futuro mejor se truncan ante la “producción” de seres individualistas, que no conocen la memoria colectiva, enfermos al no desarrollar habilidades físicas y sociales. Se busca que la sociedad no se cuestione a sí misma, que mantenga las
desigualdades estructurales, en donde la clase dominante perpetúe y aumente su cuota de poder. No quieren reclamos, no quieren humanos pensantes.

Las políticas educativas se preocupan más de hacer reformas tecnócratas a los contenidos, que en mejorar la calidad en educación, inexistente cuando tenemos 40 alumnos en sala, con escasas horas de planificación, tiempo insuficiente para prepararnos y autoformarnos para enseñar mejor. No fortalecer las condiciones laborales de quienes hacemos la educación en Chile perpetúa su sistema carente de sentido crítico y profundamente neoliberal. En esta nueva “reforma” ¿Cuál es el real avance para la Educación Chilena?

María Teresa Araya. Profesora de Estado y licenciada en educación.
Juan Tirado Barrera. Profesor de Estado y licenciado en educación.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí