Un tema reciente pero a la vez desconocido por gran parte de la población son las alergias alimentarias, las cuales con el pasar del tiempo se ha podido observar una tendencia al alza en la población infantil y adulta.

Para comenzar es necesario saber diferenciar una alergia alimentaria de una intolerancia a algún alimento, ya que ambas pueden generar reacciones adversas en el organismo. La diferencia recae en que las intolerancias alimentarias son producidas principalmente por la falta o falla de alguna enzima generando algún tipo de malestar o dolencia tales como diarrea, dolor abdominal y vómitos.

Las alergias alimetarias por su parte generan una reacción en las cuales se ve implicado el sistema inmune, donde un alimento actúa como un alérgeno, el cual es un agente capaz de generar una respuesta inmunológica. Estas ocurren en alrededor del 2,0 a 7,5% de los niños, siendo las más comunes las alergias a los frutos secos (maní y nueces), huevo, pescados y a la leche (APLV) la cual en niños representa el 4,6%.

Por lo general los síntomas de la alergia alimentaria comienzan a minutos de haber consumido el alimento, como también puede ocurrir en algunas personas que el solo hecho de estar en contacto con este, se puede desatar la reacción alérgica. Los síntomas más comunes pueden ser urticaria, hinchazón de párpados, cara y labios, rinitis, congestión nasal dificultad respiratoria y la manifestación más severa el shock anafiláctico o anafilaxia, que en algunos casos puede ser mortal.

El año 2018 se publicaron los primeros estudios de la prevalencia de alergias alimentarias en Chile y dichos resultados fueron expuestos por el inmunólogo y reumatólogo pediátrico, Dr. Borzutzk, donde se indica que el 5,5% de los escolares en Chile presentan alergias a algún alimento.

Prevención primaria

Un factor protector de las alergias alimentarias es la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida, lo cual prolongará la aparición y desarrollo de algún tipo de alergia. Es por esto que se recomienda aplazar la ingesta a temprana edad de alimentos que puedan tener un mayor potencial alérgeno.

Es importante entender que esta patología no solo afecta al niño o a la persona que fue diagnosticada, sino que también afecta a la familia y su entorno. Cada integrante del núcleo familiar se debe educar sobre las consecuencias que se pueden generar con el solo hecho de que la persona afectada consuma el alimento que genera la alergia.

Finalmente y como consejo para los padres y el círculo cercano, es importante realizar la lectura de la información nutricional y los ingredientes que lo productos contengan, donde muchas veces no contienen directamente el alimento alérgeno, pero durante el proceso de elaboración los ingredientes de este pudieron tener contacto con el alimento que genera la alergia dejando trazas las que de igual manera pueden generar la reacción alérgica y todas sus complicaciones. Es por esto que se debe solidarizar y empatizar con las personas afectadas, evitando ofrecer alimentos que no pueden consumir.

  • Camila San Francisco V
  • Interna Nutrición y Dietética
  • Universidad Católica del Norte

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