En tiempos en que los neofascismos avanzan a paso firme en el mundo; crear una alternativa partidaria seria, comprometida y radicalmente democrática para la izquierda no es una tarea fácil sino una obligación ética y moral con los sectores más vulnerables y vulnerados del sur del mundo. No podemos permitir que nuestras apuestas político-institucionales se desvanezcan en el medio de olas autocomplacientes y faltas de una mirada larga ante la desazón del neoliberalismo desatado y la precarización de la vida cotidiana.

Debemos apostar con decisión y fuerza por levantar una institucionalidad capaz de canalizar, escuchar y mediar las necesidades de un pueblo en proceso de rearticulación y de una sociedad civil crecientemente empoderada.

La disputa del sentido común; su transformación y desneoliberalización es urgente para que el proyecto que devuelva derechos sociales a Chile se haga realidad en un mediano y corto plazo. Este proceso no será el resultado de un diseño centralizado y digitado a kilómetros de distancia de las regiones por la clase política de turno.

El desafío entonces es TERRITORIAL; debemos ser capaces de re-pensar y levantar acción territorial cotidiana, contingente y con sentido de urgencia en cada uno de nuestros territorios. Debemos estar en las mejores condiciones para politizar las luchas de un Chile tan diverso como extenso geográficamente.

En este escenario nuestra perspectiva y acción como partido político debe mirar los próximos procesos eleccionarios con sentido de realidad, justicia social y cariño por Chile y nuestro pueblo. Para estar a la altura de estos desafíos; complejos y dinámicos; nuestra institucionalidad partidaria debe ser lo suficientemente robusta y flexible para avanzar en decisiones que afronten el neoliberalismo y el fascismo en cada uno de nuestros territorios.

El fortalecimiento de Revolución Democrática en su institucionalidad y gestión política; es un proceso indispensable para cimentar un Frente Amplio en condiciones de disputar en serio un proyecto hacia un país serio. Debemos anclarnos a los territorios y sus necesidades particulares y desde ahí abrir las puertas y ventanas que sean necesarias para transformar nuestra geografía social y política. El desafío de un mejor RD para el Frente Amplio; se resuelve politizando nuestra acción partidaria desde lo local y con proyección nacional. Es tiempo de abrir la mirada; deliberar en nuestros espacios basales y vincular nuestra decisión territorial con nuestra acción nacional. Este proceso de fortalecimiento entonces; solo será posible en tanto nos dotemos de una dirigencia orgánica que no eluda el conflicto político ni la disidencia; sino que sea capaz de ponerse a disposición de un dialogo abierto, diverso y descentralizado para construir el RD que queremos y el proyecto que el Frente Amplio necesita.

La tierra es fértil; de nuestro trabajo territorial e institucional depende que podamos cosechar frutos dulces en la próxima temporada. Frutos ricos en derechos sociales, dignidad e inclusión para todos, todas y todes quienes habitamos este pedazo de tierra llamado Chile. UnidasParaCrear

Jorge Campusano Rodríguez 
Psicólogo 
Militante Revolución Democrática 
Territorio La Serena 

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