Ante el anuncio del Subsecretario de Pesca, Eduardo Riquelme, de restringir al 2% de la Zona Económica Exclusiva (ZEE),  el área donde podrá desarrollarse la pesca de arrastre. La Asociación de Armadores e Industriales Pesqueros de Coquimbo, AIP, manifiesta su sorpresa y desasón por esta iniciativa que en la práctica, pone en riesgo la actividad crustacera de la Región.

La captura de los langiostinos amarillo, colorado y el camarón nailon son pesquerías que durante décadas se han desarrollado de forma paralela y armónica con el sector artesanal, que reúne a pequeñas y medianas empresas, que representa una fuente relevante de empleo especialmente para la mujeres de los propios pescadores  y que ha hecho esfuerzos relevantes por certificar la sustentabilidad de la actividad.

“Nos sorprende que un anuncio de alto impacto a la industria se haga sin ningún tipo de diálogo previo. Estimamos que para fijar un área determinada deben , al menos, existir estudios, criterios válidos que tomen en cuenta la afectación de las pesquerías. Sin embargo, nunca hemos sido invitados a evaluar los efectos de esta decisión, nos han comunicado por los medios acciones  de modo unilateral. Esto obviamente nos afecta y nos preocupa la forma en que se están tomando decisiones vitales para la viabilidad de una actividad económica importante para el país y especialmente para las regiones”, aseguró Leandro Sturla, Gerente general de la Asociación de Armadores e Industriales Pesqueros de Coquimbo, AIP.

La AIP cuenta desde el año 2016  con la certificación Industrial MSC de sustentabilidad pesquera, para las pesquerías de langostino amarillo y colorado y para el camarón nailon. Esta certificación y la suscripción de acuerdos de producción limpia, significó entre otras iniciativas reducir el número de barcos en operación y modificar las redes con tecnología moderna. Todas nuestras pesquerías están sanas y en estado de plena explotación. Este sello internacional de sustentabilidad, certifica además, que la pesquería está sana en su población, que se conocen y mitigan los impactos al ecosistema, y que hay un sistema de gestión efectivo en la pesquería (Gobernanza).

“Es importante destacar que ninguna potencia pesquera, ni tampoco, ningún país integrante de la OCDE ha  eliminado la pesca de arrastre, porque se considera que es una forma eficiente de lograr proteína animal para consumo humano. Entre los países de Sudamérica sólo Venezuela suprimió este arte de pesca”, subrayó Sturla.

“En Chile hay regiones donde no se practica la pesca de arrastre y sin embargo sus poblaciones marinas están colapsadas, en consecuencia creer que eliminando la pesca de arrastre se recuperan recursos bentónicos como el loco, lapa, erizo, pulpo, macha y macroalgas entre otros, es un grave error estratégico y económico”, añade.

Debemos destacar que en esta decisión no se considera la variable del Cambio Climático que introduce incerteza en las distribuciones de las poblaciones marinas. Por lo mismo, se requieren mayores grados de flexibilidad en la administración de las pesquerías en relación a sus áreas de pesca.

Las capturas del sector crustacero industrial no superan las 15.000 toneladas año para las 3 especies, y presentan una alta relación de empleabilidad  por tonelada capturada, dado que cada camarón y/o langostino es elaborado mano a mano por las trabajadoras de planta de la industria. “Los industriales pesqueros, debido a la experiencia internacional, estamos convencidos de que la forma eficiente de recuperar las pesquerías es que el Estado se preocupe de combatir la pesca ilegal y no reglamentada, en todas sus formas”, indica.

“Creemos y hacemos un llamado, una vez más, a conversar este delicado tema antes de definir porcentajes, estamos convencidos que es posible mejorar y disminuir el impacto en la industria si se consideran todos los antecedentes y estudios disponibles antes de tomar decisiones”, concluyó Leandro Sturla, gerente general de la AIP.

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